Clyde Cowan

Clyde Cowan con uniforme del ejército de los Estados Unidos.
Clyde Cowan con uniforme del ejército de los Estados Unidos.Foto: US Army, Public domain, Wikimedia Commons

Clyde Lorrain Cowan junior (6 de diciembre de 1919 – 24 de mayo de 1974) fue un físico estadounidense. Junto con Frederick Reines logró en 1956 la primera detección del neutrino.

Trayectoria

Cowan estudió ingeniería química en la Missouri School of Mines and Metallurgy. En la Segunda Guerra Mundial sirvió en Europa y se ocupó allí de la técnica del radar — una experiencia que llegaría a ser más importante para su trabajo posterior que su materia de estudio.

Tras la guerra se doctoró en 1949 en física en la Washington University in St. Louis y marchó a continuación a Los Álamos. Allí se encontró con Frederick Reines, y de ese encuentro nació el proyecto que había de hacer conocidos a ambos.

Lo que él aportó

El reparto de tareas entre los dos puede describirse bien.

Reines tenía la audacia teórica — la convicción de que podía detectarse una partícula que el propio Wolfgang Pauli había tenido por inencontrable.

Cowan aportó aquello sin lo cual el proyecto habría fracasado: experiencia con detectores, electrónica y procesamiento de señales. Pues la detección del neutrino era menos una cuestión de idea que de técnica. Se trataba de separar un suceso extremadamente raro de un fondo ruidoso — con unos tres sucesos buscados por hora frente a innumerables señales parásitas.

La señal de coincidencia retardada

La solución fue una firma que apenas podía imitarse.

En la desintegración beta inversa surgen dos señales una tras otra. Primero el positrón se aniquila con un electrón y produce dos cuantos gamma de 511 kiloelectronvoltios cada uno. Pocos microsegundos después, el neutrón es capturado por un núcleo de cadmio, que emite igualmente radiación gamma.

La electrónica contaba un suceso solo cuando aparecían ambos destellos, con la energía correcta y con la separación temporal correcta.

Esta técnica marcó la diferencia entre un ruido y una detección. Se emplea hasta hoy en todo experimento de reactor — desde KamLAND pasando por Daya Bay hasta JUNO —, en forma refinada, pero en lo esencial sin cambios.

El experimento mismo está descrito en la página dedicada al experimento de Cowan y Reines.

Después del experimento

Cowan dejó Los Álamos en 1957. Enseñó en la George Washington University y, a partir de 1958, en la Catholic University of America de Washington D. C., donde permaneció hasta su muerte.

En ese tiempo se ocupó de la investigación de los rayos, del fenómeno hasta hoy enigmático del rayo globular y de cuestiones de astrofísica. La espectacular continuación de la física de neutrinos — oscilación, astronomía de neutrinos, los grandes detectores — ya no llegó a vivirla.

Cowan murió en 1974, a la edad de 54 años, de un infarto.

Por qué su nombre se menciona con menos frecuencia

El Premio Nobel por la detección del neutrino se concedió en 1995 — veintiún años después de la muerte de Cowan. Como la distinción no se otorga a título póstumo, solo pudo ser honrado Reines.

Reines nunca aceptó esa circunstancia en silencio. En conferencias y en publicaciones citó a Cowan de manera constante como compañero en pie de igualdad y señaló que el experimento no se habría llevado a cabo sin su arte con los detectores. En su conferencia Nobel de 1995 habló expresamente del trabajo conjunto.

Por eso en la literatura especializada el ensayo se llama hasta hoy experimento de Cowan y Reines y no de otro modo. Esa es la forma de reconocimiento que ha quedado — y no es pequeña.

Términos relacionados

Fuentes

  • C. L. Cowan, F. Reines, F. B. Harrison, H. W. Kruse, A. D. McGuire: Detection of the Free Neutrino: A Confirmation, Science 124, 103 (1956).
  • F. Reines: The neutrino: from poltergeist to particle, conferencia Nobel 1995.